Anoche me perdí Prison Break, Overhaulin' y Rides, pero valió la pena. En la discoteca La Comedia de Elche actuaba Luis Piedrahita y por mucho Michael Scofield o Chip Foose que saliese en televisión, era algo que no me podía perder.
Acostumbrado a oirlo todos los viernes por la mañana en el programa No somos nadie mientras voy al trabajo, se me hacía rarísimo verle ahí, subido en el escenario, hablando de las cosas pequeñas con esa voz tan sumamente característica que tiene.
En El Hormiguero también hace sus apariciones cada domingo, pero se limitan a monólogos de apenas 5 ó 10 minutos y quieras que no, se te hacen demasiado cortos. El de anoche también se me hizo bastante corto, pero por lo bien que me lo estaba pasando. Cuando me dí cuenta, el amgio Luis llevaba más de 1 hora hablando de cosas insignificantes. Fue un pupurrí de varios de sus monólogos más conocidos, todos bien enlazados y con un desorden ordenado. Pero aún así, estuvo genial.
Y destacar sobre todo la gran capacidad de improvisación. La mayoría de cosas se sabe que son improvisadas sin improvisar (lo hacen la mayoría de cómicos), pero cuando entra en juego el espectador, ahí si que es improvisación pura y dura.
Y para rematar, a la salida de la discoteca, allí estaba él, con su botellita de agua, tomando el fresco y hablando con la gente. Le pedimos una foto, se limpió las gafas para que no saliese la foto borrosa (y esto lo dijo él) y ahí estamos, todos juntitos con el Luispi. Por cierto, os lo puedo confirmar, Luis Piedrahita es así, tal y como aparenta en sus monólogos.
Lo dicho, un genio.

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