Me da vergüenza publicar esto, porque yo estoy todavía con el nível fácil del Guitar Hero III, pero este nano de 8 años se merece una mención de honor... ¡Cómo toca el jodio!
Lo mejor, el vacile que se pega dándose la vuelta a la tele y tocando de memoria... Impresionante. Por lo menos tengo un consuelo, si con su manita llega a los cinco botones, sé que con las mías también se puede hacer.
El anuncio de Bruce Lee ha causado bastante revuelo en internet, tanto para bien como para mal. Y por lo visto, un tal Risto Mejide está consiguiendo lo mismo o más.
No conocía la existencia de este personaje hasta que llegué a esta entrada de ¡Vaya Tele!, más que nada porque si OT tuviese que triunfar conmigo, me parece que tendrían que buscarse otro trabajo. Por lo visto, esta especie de (lo dejo a elección del lector) es el ogrete del jurado de OT.
Si juntamos ambos éxitos, tenemos como resultado un vídeo genial. La de joras que se habrá tirado el que lo editó para que los gestos casaran con las palabras de Bruce Lee. Ya lo sabes, Be Risto my friend...
Como no podía ser menos, el genial David Fernández de Buenafuente ya tiene su propia visión de este producto, Risto Mejode.
Los domingos lo podemos ver como el científico loco de 'El Hormiguero', pero Flipy también hizo sus pinitos en esa gran factoría de crear pequeñas grandes estrellas que es 'Nuevos Cómicos', el programa de monólogos del canal Paramount Comedy.
En este genial monólogo (creo que el primero), sin guión ni estructura conocida, no hace el papel de científico, sino más bien todo lo contrario, de desequilibrado (como él mismo se define) y vividor.
Está divido en tres parte y dura casi 20 minutos, pero merece la pena por lo mucho que te puedes reir. La traca final es escandalosa, casi comparable a una buena mascletà en Les Fogueres de Sant Joan o un buen castillo en La Nit de l'Albà. Si tienes buenos recuerdos de la gallina Turuleta, mejor borrarlos durante 5 minutos, puede que ya no vuelvan a ser iguales después de ver el final...
Es aconsejable verlo en casa, ya que en la oficina te pueden mirar raro.
Un crack